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17 febrero 2007

desde la abanderada independencia

En el excelente periódico Diagonal, Miguel Ángel Barquero ha publicado un artículo sobre nuestro sello discográfico, y nos llena de orgullo que en él se hable bien del gran Sergio Picón, una persona admirable e imprescindible. (Cuando decimos Sergio Picón, decimos también Núria Ferré. Besos, Núria.)

Madrid y Barcelona salen a escena con dos sellos independientes, Gasoil Records y Aloud Music. Nuevos artistas dan rienda suelta a sus inquietudes creativas sin más apoyo que la firmeza en sus propias convicciones. Estilos dispares unidos por un mismo fin, sin importar la ropa que lleven o los bares que frecuenten. Dos sellos que apuestan por echar una mano a grupos que no tienen la posibilidad de editarse su propio trabajo. [leer artículo completo]

09 febrero 2007

no te salves.com

Entre lo imprescindible del año 2006 en el apartado musical, los redactores de notesalves.com han situado nuestro tercer disco y una de las canciones incluidas en él. Desde aquí les agradecemos su apoyo y recomendamos la visita a su interesantísima e imprescindible publicación.

no te salves

discos nacionales imprescindibles del 2006

canciones nacionales imprescindibles del 2006

04 diciembre 2006

periódico extremadura

Instalados en la música indie-rock más contemporánea, Bloomington necesita volar. La presentación del quinto disco del cuarteto extremeño el pasado sábado en el Gran Teatro de Cáceres fue toda una demostración de fuerza y coherencia con un estilo marcado por la profundidad de sus tres guitarras y el respaldo de la batería.

Ante ni siquiera un centenar de espectadores --principalmente familiares y amigos, una pena-- los hermanos Tato (José, voz y guitarra, y Juan Jesús, batería), Javier Torres (bajo) y Carlos Rubio (guitarra) fueron desgranando en poco más de una hora los nueve temas de Activando la disidencia , su primer trabajo en castellano nacido en febrero de este año tras los cuatro anteriores en inglés (The Magic Bullet Theory (2002), Kill the rock stars we were (2003), Play The Game (2005) y Homenaje a The Cure (2005).

Con la propina de otro puñado de canciones antiguas, la banda nacida en 1994 en Cáceres volvió a reivindicar una forma de hacer música que les ha servido para ser más conocidos fuera que dentro de casa. Sorprende que el calendario de conciertos que aparece en la web se quede corto para los méritos de Bloomington, pero más aún si se mira la calidad del directo.

Sonido compacto, letras atrevidas y, lo más importante, una sensación de que les queda mucho por crecer todavía. La puesta en escena en el Gran Teatro comenzó y acabó de forma sorprendente: una voz en off dejaba bien claro que el capitalismo es, a través de las instituciones, una forma de dictadura encubierta a pesar de que buenas personas las gobiernen. Y para ser fieles a su mensaje de activar la disidencia, Pepe Tato cantó que "hay que hallar detrás del miedo la inercia de sentirse vivo, buscar las palabras que activen de nuevo las voces robadas a nuestro silencio".

Grabado en Cáceres y mezclado en Barcelona, el disco de Bloomington no se permite concesiones de cara a la galería. Parece la historia de un diario duro, a veces seco, a veces frío, de sentimientos e ideas que miran hacia fuera. Palabras es el término que más se repite, como si quisieran buscarlas con ansiedad: "Palabras sin sentido", "palabras que quieren volar sobre el silencio", "palabras que quieren romper la esclavitud del miedo".

Hubo también alusiones al proyecto de la refinería en Tierra de Barros --"Extremadura quiere parecerse a Tejas. Nos van a traer petróleo"--, sin más palabras que no fueran el mensaje final de que "otro mundo es posible" con el que se cerró un concierto para el que no hubiera estado nada mal utilizar la fórmula de entrada más consumición. No se pueda dar más por menos dejando siete euros en taquilla. Una sala de conciertos de cualquier ciudad española no bajaría nunca de los 10 con este cartel.

La soledad, el desarraigo, los sueños o la confusión pasaron por las canciones de Bloomington, envueltas en un sonido que respondió con creces. "Los trenes parten sin destino. Persigo ese lugar donde no existen los milagros", dice Trenes rigurosamente vigilados , penúltimo tema del disco. Bloomington tiene que seguir viajando.

Texto: Carlos Ortiz

09 noviembre 2006

feiticeira.tk

Desde hace unos años Bloomington son, más que una banda, unos auténticos catalizadores de la escena indie-rock nacional, aunque siempre han sido un poco los hermanos pobres de otras bandas, sin obtener el reconocimiento del que otras bandas de grandes ciudades disfrutan. En este caso y como viene siendo tendencia, los cacereños se han pasado al castellano resultando en un curioso timbre de voz un tanto ambiguo con tendencia a exagerar las "eses". Esto permite que las historias de desesperanza tanto sentimental como sociopolítica nos atraviesen con más fuerza, así como los alegatos que llaman a cambiar el futuro, a "activar la disidencia" como reza el álbum inspirado en un texto de Chomsky.

La pauta del disco es la tensión instrumental agudizada con letras perturbadoras. Así comienza con trepidancia percusiva
"Empezar otra vez" que enlaza a la perfección con "No todo está perdido". Esto ilustra el carácter unitario de un disco breve (35 minutos) y con escasos altibajos.

Pero la poesía de Bloomington habla de cosas muy concretas. El mejor caso lo tenemos en "Madrid Rock", una especie de oda a la música a modo de desoladora crónica futurista, o quizás no tanto. El tono tristón y amargo con su punto de fuga continúa en "Cuando Fuimos Reyes" y se remonta el vuelo un poco con la reflexiva "Redactor Jefe".

El disco también nos ofrece números dignos del mejor pop-rock como
"Lugares Comunes" o especialmente "La Corporación" con pegadizos estribillos que obsesionan la mente del oyente. Una conjunción tan perfecta tiene esta última entre fuerza lírica e instrumental que no sabrás si la escuchas por el puro placer de oírla o para aprenderte la letra. Letras remarcadas con la reiteración rítmica y que alcanza grandes cotas como en "Trenes Rigurosamente Vigilados".

En fin, Bloomington encuentran en su particular madurez un aliado poderoso en el castellano para mostrar una rica expresividad que no necesita de grandes piruetas musicales más allá del indie-rock noventero y quizá algunos retazos de post-rock. Canciones volátiles que nos sobrevuelan como sueños y pesadillas a la vez exponentes de la cruda y grisácea realidad, sensaciones bien plasmadas en el artwork.

texto: Sprnknwn .

10 octubre 2006

supernovapop.com

Los miembros de Bloomington han decidido seguir la estela de muchos grupos del panorama independiente nacional: cantar en castellano para conseguir una mayor comunicación con su público natural. Tras "The Magic Bullet Theory" (2002) y Kill The Rock Stars We Were (2003), Activando La Disidencia, su primer álbum en español, les convierte en un grupo que, sin dejar de mostrar su pasión por el mejor rock indie norteamericano (Pixies, Pavement, Death Cab for Cutie), ha conseguido definir un estilo propio.

En este sentido, su nuevo trabajo nos muestra a una banda interesada en crear unas atmósferas oscuras y algo asfixiantes. Reforzando esta sensación, la melancólica voz de José Tato y unas letras tristes y algo crípticas refuerzan si cabe ese clima de disidencia del título. En este caso, ese sentimiento parece ser más íntimo que social. Ejemplo de todo ello es "Redactor Jefe", una canción que muestra claramente el clima paranoico y casi siniestro del disco. Los problemas de un escritor para plasmar en papel sus ideas son descritos de manera exacta en un tema opresivo tanto en los textos como en lo meramente musical. Como contraste, aunque también con el mensaje pesimista que parece inundar todo, "La Corporación" se revela como la composición más directa y accesible de un trabajo caracterizado por las pocas concesiones a la comercialidad. En este sentido, los dos cortes que he comentado marcan la regla general de un disco donde se combinan canciones de estructura más clásica con otras más difíciles y opresivas. Todas, sin embargo, parecen respirar una tristeza y un rencor interior que les hace adecuadas para ser la banda sonora de esos momentos en los que nos apetece regodearnos en nuestras más íntimas miserias.

Texto: Julio Vallejo

07 octubre 2006

mmamm.net

Soy de los que normalmente le resulta indiferente el idioma en el que cante una banda, creo que cada uno debe cantar en la lengua que más le guste y con la que más cómodo se sienta a la hora de componer letras y cantar, siempre que la domine suficientemente para ello. Además, me suele costar pillarles de nuevo el punto cuando las bandas deciden cambiar de idioma en sus letras. Sin embargo, en este caso, sin que sirva de precedente, creo que a Bloomington les ha sentado bien el cambio. Los cacereños han pasado de cantar en inglés en sus dos primeros discos a hacerlo en castellano en este "Activando la disidencia" y esto, unido a su evolución estilística hacia un indie rock musicalmente más desnudo, les hace resultar más cercanos y directos. Prácticamente han dejado atrás los complicados terrenos en los que Fugazi o Sunny Day Real Estate servían de referencia y donde en mi opinión su sonido no terminaba de cuajar y abordan nuevas influencias, como Nada Surf o Get Up Kids, con las que se desenvuelven de forma solvente. Otro beneficio de este cambio es que se le presta más atención a las letras y este disco cuenta con unos textos cuando menos llamativos, letras inconformistas, que denuncian ciertas sinrazones de la sociedad, pero de una forma personal, sin resultar demasiado evidentes. Agradable redescubrimiento. ALFONSO

30 julio 2006

supernovapop.com

[...] Después de este concierto tranquilo le tocaba el turno a otra banda con un estilo radicalmente opuesto a Ama. Estamos hablando de los cacereños Bloomington. Después de dos discos en inglés y estrenando nueva formación (ahora son un cuarteto) presentaban su tercer larga duración, esta vez cantado totalmente en castellano. Gran parte del concierto de la banda estuvo integrado por temas de "Activando la Disidencia", título reivindicativo donde los haya. Los cacereños se dedicaron a defender los postulados más clásicos del "indie-rock". Sí, ese que nos recuerda a los viejos tiempos de, por ejemplo, El Inquilino Comunista. Cuarenta y cinco minutos de rock intenso y directo si apenas tiempo entre tema y tema. Para ir terminando su tiempo asignado homenajearon a los de Alfaro tocando "Rifle de repetición", sin duda la mejor versión que se oyó en el festival y la más cercana al espíritu de la banda homenajeada. Muy buen sabor de boca el que dejo Bloomington, esperemos que el tiempo les dé la razón y se les comience a reconocer como lo que son, una gran banda. [...]

Texto: Fernando del Río.

04 julio 2006

rockestatal.com

Los cacereños Bloomington se unen a ese grupo de bandas nacionales de pop rock, como Deluxe o Sidonie, que abandonan el inglés para abrazar la lengua patria, el castellano. En su tercer trabajo discográfico, que lleva por título, ‘Activando la disidencia’ se alejan de la escena indie rock americana; para mostrarse como una banda con personalidad propia.

Han tardado cuatro años en encontrar su sonido característico; que ya se dejaba entrever en sus dos trabajos anteriores; ‘The Magic Bullet Theory’(2002) y ‘Kill the rock stars we were’. Un sonido que busca crear atmósferas tristes y melancólicas, y que está acompañado de unas letras que narran intentos fallidos de salir estados angustiosos y deprimentes. Como muestra de ello, no hay más que escuchar con atención el estribillo del tema número 8, ‘Trenes rigurosamente vigilados’: ‘ Si yo supiese como poder pronunciar las palabras simples que dijeran lo que soy. No perdería el tiempo como siempre. Cuando aparece nueva la fatalidad.’

El título de este álbum, ‘Activando la disidencia’, no está cogido al azar según se aprecia en los mensajes que transmiten en sus composiciones. En el corte número 2, No todo está perdido’, lanzan la siguiente proclama: ‘Poder cambiar la dirección de tanto aire enemigo. Hallar detrás del miedo la inercia de sentirse vivo. Buscar las palabras que activen de nuevo las voces robadas a nuestro silencio.’ Otro de los temas que llama la atención por su mensaje es ‘Redactor jefe’. En él nos describen con mucha acidez esa figura tan singular que habita en los medios de comunicación. Al personaje protagonista de este tema, Bloomington le dedican lindezas como: ‘No es fácil encontrar la voz que oculte datos hasta construir un fraude’.

Los amantes del indie rock cantando en castellano estamos de enhorabuena. Las cosechas del 2005 y del 2006 nos están dando nuevos y ricos sabores. A los ya adorados Lori Meyers; hay que sumar a esta banda que se hace llamar Bloomington.

texto: Rubén González Moreno

15 mayo 2006

zona-zero.net

Parece que en los últimos tiempos cambiar de idioma es una tendencia en los grupos nacionales. Muchas son las bandas que se expresaban en inglés y que ahora han pasado a hacerlo en español: Standstill, Sidonie, Deluxe, Love of Lesbian… A ellas pueden sumarse los extremeños Bloomington, que acaban de editar su nuevo álbum, “Activando La Disidencia”.

Llevan más de 10 años como grupo pero, a pesar de esta dilatada carrera, la verdad es que no son muy conocidos. La impresión que me da es que han sido siempre la “hermana fea” del indie rock español. (Y como muestra un botón: son oriundos de mi ciudad natal, Cáceres, lugar donde no hay demasiados grupos conocidos… y aunque su nombre me suena de toda la vida, no los había escuchado hasta hace poco tiempo).

El cambio más notable que han experimentado Bloomington en este nuevo disco es el del idioma, como ya he mencionado antes, pero no acaban ahí las novedades: han pasado de ser un trío a un cuarteto con la inclusión de una segunda guitarra. Contrariamente a lo que pueda parecer, a pesar de esta incorporación su sonido no se ha vuelto más guitarrero y contundente, sino que este es su disco más desnudo, en el que apenas utilizan la distorsión.

Los nueve temas incluidos en “Activando La Disidencia” sorprenden, sobre todo, por la calidad de las letras. Se agradece que los grupos tengan algo que decir, sobre todo cuando cantan en español y se entiende todo. Bloomington no emplean esas rimas facilonas o aquellas historias insulsas a las que estamos tan acostumbrados: van directos a la yugular con letras combativas e inspiradas, con canciones que son una mezcla de amargura y esperanza. Mención especial merecen temas como “Madrid Rock”, en la que cuentan su versión del asunto (vamos, la que no salió en la tv) o “Trenes Rigurosamente Vigilados”, cuyo título nos trae a la cabeza irremediablemente cierto día de marzo.

El primer tema del álbum es “Empezar Otra Vez” (buen título para comenzar un nuevo disco), que enlaza con “No Todo Está Perdido”, pop rock de estribillo pegadizo. “Cuando Fuimos Reyes” muestra la parte más intimista de la banda, mientras que el lado animado lo encontramos en “La Corporación”, uno de los temas más poperos y bailables del disco. “Lear”, con 10 minutos de duración, la mayoría de ellos instrumentales, es el más intenso.

Activando La Disidencia” es un disco que entra fácilmente, aunque no seas especialmente aficionado al indie rock patrio. El principal “pero” que le veo es, como en la mayoría de los grupos de este estilo, la voz. José Tato hace gala de un timbre un tanto peculiar y de una pronunciación que parece forzada en ocasiones (¡esas “eses”!), pero la sangre no llega al río y la cosa no pasa de una ligera extrañeza la primera vez que se oye. En definitiva, estamos ante un disco bien construido, coherente y homogéneo, puesto que todos los temas van en la misma línea, pero sin hacerse monótonos. Los 35 minutos pasan volando e invitan a una segunda escucha. Bloomington la merecen, sin duda.

Texto: Marta Mariño

24 marzo 2006

bad-music.com

Tercer disco de la banda extremeña e ideario intelectual de un grupo en pleno proceso de metamorfosis ideológica, lo que hace de este disco un trabajo complicado y bello a la vez. Abandonando las armas con las que trabajaron antaño, marchan a escape hacia un futuro más interesante desde el punto de vista musical, desconcertante comercialmente y muy atractivo para el egoista oyente.

Dejar de lado el inglés nos permite descubrir una banda con ideas, cosas que contar y que utiliza las palabras como arma arrojadiza para, entre estribillos y acordes, provocar un toque de atención a tanta frustración ahogada en botellones de fin de semana. Abandonar la violencia les convierte en mucho más peligrosos, ya que utilizando las palabras y desarrollando las ideas son más cortantes, virulentos y punzantes, penetran más en el interior y desde allí estallan en mil pedazos.


Madurez? no lo sé, pero si así fuera, bienvenida sea. Compromiso? lo desconozco, pero de ser así, ya era hora. Revolución? quizás es muy pronto, pero siempre hay que estar preparado para ella.


Entre la elegancia de Elvis Costello y la desfachatez juvenil de Nada Surf, hay un hueco por el que se mueven a sus anchas Bloomington, con 36 minutos de sonido indie-rock con ideas... y no todo el mundo está preparado para ello.

Redactor: Jose Luis Bad

23 marzo 2006

heineken.es

Bloomington se forman en Cáceres en el año 1994. Fieles a una filosofía de trabajo cercana a los postulados del D.I.Y. y celosos de una independencia que no quieren vender al mejor postor, el grupo dedica los primeros años de su existencia a la creación de canciones y su exposición en directo a todo aquel interesado.

Razón por la que se montan su propio estudio de grabación (Tribal Secret), desde el que en el año 98 lanzan la primera de las cuatro maquetas con las que empiezan a llamar la atención de discográficas y público, gracias a un sonido que tiene sus referentes al otro lado del Atlántico.

Del emo al college-rock, filtrando influencias de Sonic Youth y Sunny Day Real Estate, de los pasajes acústicos a las guitarras afiladas, acudiendo a la psicodelia cuando es necesario o dejando que los instrumentos hablen por si solos sin necesidad de voces que les acompañen en unas letras que, por entonces, se escribían en inglés.

Con la llegada del nuevo siglo, Bloomington debutan en formato largo optando por la autoedición. The Magic Bullet Theory (Indie-Rock Action, 00) les abre nuevas puertas y les permite entrar en contacto con Aloud Music, sello en el que publican su segundo LP: Kill The Rock Stars We Were (Aloud, 03).

Tres años después regresan con Activando La Disidencia (Aloud, 06), álbum producido por ellos mismos y mezclado por ese genio a pequeña escala llamado Santi García (habitual productor de la factoría B-Core). Un disco que supone su definitivo paso al castellano y en el que parecen alejarse un tanto del indie para acercarse a un rock sin aditivos.

Activando La Disidencia tiene en unas melodías intensas y un sonido directo y desnudo obtenido con los mínimos elemento definitivo paso al castellano y en el que parecen alejarse un tanto del indie para acercarse a un rock sin aditivos.

Activando La Disidencia tiene en unas melodías intensas y un sonido directo y desnudo obtenido con los mínimos elementos posibles, el nexo de unión entre nueve canciones que, con títulos que hacen referencia a tiendas de discos convertidas en grandes almacenes (Madrid Rock), míticos combates de boxeo (Cuando Fuimos Reyes) o los grandes ogros del siglo XXI (La Corporación), se convierten en nueve metáforas de nuestra sociedad.

Unas letras de doble fondo que, bajo una apariencia de denuncia política y social, esconden problemáticas mucho más cercanas, cotidianas y personales.

Zigor Cavero

20 marzo 2006

thebellemusic.com

¿Hacia donde mira el chico de la gorra que figura en la portada del disco de Bloomington?,o en todo caso ¿Qué se quiere negar a ver? El problema cuando quieres decir mucho es que si no tienes claro el discurso el tiro te puede salir por la culata, te puedes volver soso y aburrido. Los folletos desplegables que se incluyen en algunos discos casi nunca dicen nada, se hacen innecesarios y -siendo prácticos- ponerlos dentro de la caja nuevamente es un coñazo. Los discos conceptuales -la mayoría de ellos- tienen bien ganados el calificativo de "infumables" como norma de descripción. Hasta ahí bien... o bastante mal, vamos. El caso es que Activando la disidencia -el primer disco de los de Cáceres en español- podría muy bien terminar contradiciendo todo lo malo que le acabo de achacar a este tipo de trabajos.

Desde "Empezar otra vez" hasta "lear" los Bloomington parecen desarrollar una especie de obra de teatro con sus divisiones en actos, y lo que me parece más interesante es que tanto música como diálogos se hacen complementarios hasta el punto en que, como la escena cumbre de una obra, cuando la voz calla, son los instrumentos los que parecen seguir desarrollando la historia (si es que la hay) ya sea con guitarras rítmicas de un pop bastante clásico, pero motivante, o bajos y baterías trotones que funcionan de maravilla en canciones como "la corporación", hit innegable de este disco. Podría citar a muchas bandas que transitan los caminos que aquí hacen acto de presencia, pero como dicen ellos mismos en "Madrid Rock" se tienen que dejar de lado las explicaciones... Al menos las que llevan a un tópico tan manoseado como el de las "influencias", vale la pena llegar al plástico sin anticipar "otros nombres".

No es necesario enchufar demasiada distorsión y gritar con fuerza para llamar la atención, se trata de tener canciones de calidad, canciones que funcionen sin disfraz y en el caso de Bloomington todas ellas parecen estar sacadas de raíz, cosechadas sin químicos. A este paquete de melodías se les ha protegido de la lluvia ácida que pudiera derretirlas. Probablemente a primera escucha quede la sensación de que la banda tiñe sus canciones de cierto aire político, cierto tufillo trasgresor light pero no se engañen, mientras más gire "activando la disidencia" más trucos y artilugios se van apareciendo en el camino y cualquier aire "trascendental aburrido" se quiebra a favor de la música y de las canciones.

Los edificios ciertamente representan ese aire vacío que respira el arte de este disco; pero son, acompañantes como estos, los que llenan ese vacío inmobiliario y sentimental en el que probablemente tengamos que vivir muchos años, los que convierten nuestras habitaciones en hermosos campos de batalla.

PD: se agradece la inclusión de un folleto con las letras de las canciones, vale la pena el trabajo que da volverlo a poner en su respectivo lugar.

por Jorge Paez

18 marzo 2006

ociojoven.com

Desde hace unos años que Bloomington son, más que una banda, unos auténticos catalizadores de la escena indie-rock nacional, aunque siempre han sido un poco los hermanos pobres de otras bandas, sin obtener el reconocimiento del que otras bandas de grandes ciudades disfrutan. En este caso y como viene siendo tendencia, los cacereños se han pasado al castellano resultando en un curioso timbre de voz un tanto ambiguo con tendencia a exagerar las "eses". Esto permite que las historias de desesperanza tanto sentimental como sociopolítica nos atraviesen con más fuerza, así como los alegatos que llaman a cambiar el futuro, a "activar la disidencia" como reza el álbum inspirado en un texto de Chomsky.

La pauta del disco es la tensión instrumental agudizada con letras disturbantes. Así comienza con trepidancia percusiva "Empezar otra vez" que enlaza a la perfección con "No todo está perdido". Esto ilustra el carácter unitario de un disco breve (35 minutos) y con escasos altibajos.

Pero la poesía de Bloomington habla de cosas muy concretas. El mejor caso lo tenemos en "Madrid Rock", una especie de oda a la música a modo de desoladora crónica futurista, o quizás no tanto. El tono tristón y amargo con su punto de fuga continúa en "Cuando Fuimos Reyes" y se remonta el vuelo un poco con la reflexiva "Redactor Jefe".

El disco también nos ofrece números dignos del mejor pop-rock como "Lugares Comunes" o especialmente "La corporación" con pegadizos estribillos que obsesionan la mente del oyente. Una conjunción tan perfecta tiene esta última entre fuerza lírica e instrumental que no sabrás si la escuchas por el puro placer de oírla o para aprenderte la letra. Letras remarcadas con la reiteración rítmica y que alcanza grandes cotas como en "Trenes Rigurosamente Vigilados".

En fin, Bloomington encuentran en su particular madurez un aliado en poderoso en el castellano para mostrar una rica expresividad que no necesita de grandes piruetas musicales más allá del indie-rock noventero y quizá algunos retazos de post-rock. Canciones volátiles que nos sobrevuelan como sueños y pesadillas a la vez exponentes de la cruda y grisácea realidad, sensaciones bien plasmadas en el artwork.
Por: Sprnknwn

16 marzo 2006

pinypondjs.com

Regreso del combo extremeño Bloomington con nuevo miembro en sus filas y con su primer trabajo en castellano, "Activando la disidencia" (título pillado de un documental canadiense sobre la figura de Noam Chomsky), LP que sirve de paso para inaugurar en el sello Aloud Music la sección "discos cantados en castellano". En lo que respecta al tránsito de lenguas aquí no hay falla (como en algunas sonadas escapadas al castellano de otros grupos y solistas) pues Bloomington se han currado con cariño las letras y parecen moverse con comodidad en la lengua de Cervantes. Tres discos (incluyendo éste) a sus espaldas y subiendo escalón tras escalón en la búsqueda de un sonido propio que parecen haber encauzado en este nuevo disco. Huida de los sonidos más contundentes y barrocos de "Kill the rock stars we were" (referencia más directa para unos servidores) con premeditación y alevosía, cosa que visto el resultado aplaudimos, pues aunque no es cuestión de renegar del pasado el autoinventarse y regenerarse indica que Bloomingtoon palpita. Exceptuando "La corporación", que relativamente parece buscar la urgencia como expresión, el resto del disco se mueve por aguas más o menos controladas y hasta intimistas. Titular al tema de inicio "Empezar otra vez" se nos antoja como algo no casual. Empieza una nueva singladura para los extremeños que en este trabajo queda patente canción a canción y que queda plasmada en temas acertados como "No todo está perdido", "Lugares comunes", la melancólica "Cuando fuimos reyes" o la tremebunda "Redactor jefe". Tienen tiempo hasta de jugar un poco a ser un poco de la escuela zaragozana (es decir, El Niño Gusano/Tachenko/La Costa Brava) en "Madrid Rock" (crónica en clave sobre el cierre de la tienda de discos madrileña). La pegadiza "Trenes rigurasemente vigilados", uno de nuestros temas favoritos, y un final atípico por su duración ("Lear") que esconde un bonito track sin nombre, rematan un disco que consigue desde su falta de preteciosidad y simplicidad de exponentes mantenernos enganchados.

08 marzo 2006

desconcierto.com

Por mucho que se le intente quitar importancia, lo cierto es que en el último año y medio son ya varios (y sonados) los casos de grupos que deciden abrazar su lengua natal tras flirtear en varios discos con el inglés. Estoy de acuerdo en que ello nos permite a los oyentes juzgar con más criterio el trabajo de ciertos artistas, pero a algunos les ha salido el tiro por la culata. Y así llega el tercer trabajo de Bloomington, con la duda de si saber lo que dicen (el inglés de muchos de nosotros es lo suficientemente malo como para sólo entender algún "alone" o "pain" entre los guachu guachus) redundará en la imagen (buena) que tenemos del grupo.

Pero Bloomington son una banda con ganas de contarnos cosas y de hacerse oír, y el propio título del álbum y de las canciones defienden esta idea: "Madrid Rock", "La Corporación", "Trenes rigurosamente vigilados"... E inevitablemente, sobre todo en las primeras escuchas, tiendes a centrar tu atención en las letras densas, un tanto amargas aunque de conclusiones optimistas y que denuncian y acusan, pero sin caer en la evidencia, haciendo necesario leer entre lineas. El sonido del cuarteto (después de publicar su segundo disco incorporaron a Carlos Rubio como segundo guitarrista) se ha tornado un poco más reposado desde aquel primer álbum, "The Magic Bullet Theory", dejando a un lado los guitarrazos más salvajes, sonando más limpios y contenidos, logrando que las canciones se enlacen unas con otras de forma que se reflejen en un trabajo homogéneo y que transcurre con gran fluidez, aunque eso no resta mérito a temas como "Lugares Comunes" y las anteriormente citadas, como "La Corporación", bailable y rabiosa, ofreciendo así los momentos más intensos y que terminan dibujando un cielo nublado y una ciudad gris. Indie-rock que huele a una ciudad contaminada, pero que deja abierta una ventana a la esperanza.

Texto: Sergio M.

02 marzo 2006

eramagazine.net

Tercer disco de Bloomington y primero en castellano. ¿El motivo? Se lo tendremos que preguntar a ellos, pero lo que es claro es que su mensaje llega más claramente. No hay que escuchar más que la canción “Madrid Rock” para darse uno cuenta. ¿Pero es un discurso combativo o hay dobles intenciones en las letras? Eso corresponde a cada uno cuando escuche el disco. En lo musical, nos encontramos con melodías elegantes sin artificios, sin decoración exterior, donde se aprecia una influencia del indie rock de los noventa. El resultado es más que satisfactorio. En este tercer trabajo se puede comprobar cómo los grupos evolucionan con el tiempo. Y Bloomington lo ha hecho y muy bien.

/LLUC VENTURA/

24 febrero 2006

indyrock.es

Bloomington, en español
"Activando la desidencia" - CD-Aloud Music 2006
Por J. E. Gómez / IndyRock

Un título que habla de activismo y disidencia nos hace pensar, ineludiblemente, en rock reivindicativo, sonidos gamberros y escenarios explosivos. Pues no. Eso no es Bloomington, la banda liderada por los hermanos Tato y Javier Torres, aquel grupo de indie que rompió los estereotipos del género con su primer trabajo, " The Magic Bullet Theory". Ahora Bloomington hace una inmersión en un sonido más cercano al post rock, con melodias reiterativas, intimistas y cargadas de mensajes personales. "Activando la Disidencia" sí mantiene un cargado carácter militante, pero más hacia la palabra, los sentimientos, amor y desamor, que a las teorías de la revolución. El cuarteto se ha decidido a cantar en español después de dos discos con letras en inglés. Esta nueva concepción de la expresión musical les ha incrementado su profundidad y densidad.

17 febrero 2006

no te salves.com

Adiós, miedo

Un sobresalto despierta todos mis sentidos adormecidos en medio de una noche que pretendía ser tranquila. Recuerdos de un viaje extraño en un vagón de tren. La gente, que abarrota el compartimento, se encuentra sumida en sus propios pensamientos. Mientras, observo cómo el paisaje avanza rápidamente hacía mí, sin que pueda hacer nada por detenerlo. Imágenes que el tiempo arrastra a gran velocidad. Cuando la mente reacciona y lo identifica, cualquier tipo de expresión de vida se encuentra ya a kilómetros de distancia, inalcanzable, sin saber cuál será el destino. Sin saber muy bien a dónde voy. Sin saber si me habré equivocado de tren.

En ese momento de incertidumbre parece que llega un recuerdo para salvarme, para detener el tiempo, para no olvidar a dónde voy, para dejar el tren en el siguiente andén y empezar de nuevo. Bloomington hablan de ese sobresalto, del despertar de un sueño extraño. Con un nuevo disco ya terminado como equipaje, sólo tenían que seguir las vías que otros ya habían puesto. Un viaje conocido que recorrían arrastrados por la inercia de sus dos primeros discos. El despertar fue doloroso, pero con la adrenalina que da el riesgo, con la conciencia a salvo del que nada tiene que perder, abandonan lo conseguido, presente y pasado, para embarcarse en un nuevo viaje, donde los milagros no existen, sonriendo al tiempo, detenido esta vez, curioso por conocer a aquellos que osan enfrentarse a su poder.

“No se admiten máscaras”, reza el cartel que cuelga sobre la única entrada a ese destino desconocido. Sin nada que oculte su desnudez, las letras de su mensaje cobran la inmediatez del idioma de su público más cercano. La imaginación, paralizada cuando el entendimiento requiere el esfuerzo de la traducción, empieza a volar libre en todo aquel que se acerca a descubrir sus nuevas canciones. No quieren dejar que nada enturbie aquello que quieren que sea el protagonista de esta historia. Con un nuevo compañero de viaje, las guitarras ahora arropan canciones que por primera vez tienen vida propia. Las distorsiones, presentes en otros momentos, quedan ahora reservadas sólo para pasajes que requieran de más contundencia sin que por ello pierdan ni un ápice de intensidad.

Buscando aquello que active la necesidad de preguntarse el sentido de nuestras acciones y de todo lo que nos rodea. Animando a que surja la pregunta dentro de los cuerpos que la sociedad adormece. Huyendo de ese miedo ficticio al fracaso, a perder lo que no tienes, pero que aún así impide movernos; para que afloren esos pensamientos que todos llevamos dentro y que están esperando a que alguien o algo los despierte.

Nueve canciones que forman parte de una película de título Activando la disidencia, sin silencios, formando un todo, donde música y letra se funden para ir desgranando un argumento, una historia donde una mente inquieta busca respuestas sobre todo aquello que le rodea y no entiende. Como en la mejor de las películas, hemos de quedarnos hasta el último momento sentados en nuestra butaca, esperando a los créditos que ponen el punto final a un trabajo llamado a romper los tópicos de un disco de rock, hecho por aquellos que ya rompieron los moldes de una banda de rock al uso, esos tópicos con los que la industria se empeña en inundarnos cada día.

Desde la admiración que provoca aquel que se embarca en un nuevo destino, dejando de lado lo conseguido, diciendo adiós al miedo que rodea al cambio. Activando la disidencia invita a sentir nostalgia, como las princesas de Aranoa, por eso bueno que está por llegar, por ese día sin inviernos que llegará y que uno espera saber reconocer.

15 febrero 2006

lanetro.com

Activando la disidencia, el tercer disco de Bloomington, anuncia cambios importantes con respecto a sus dos primeros trabajos.

Principalmente porque se alejan del inglés de The magic bullet theory y Kill the Rock Stars para atreverse a cantar íntegramente en castellano en este tercer álbum, asumiendo un riesgo importante, sobre todo teniendo en cuenta la buena acogida de aquellas primeras grabaciones, así como el estatus adquirido por la banda en directo. Y si bien prosiguen los parámetros sonoros fijados en aquellos dos discos, la adaptación de su música a la sonoridad diferente del castellano hace de este trabajo un punto y aparte en su carrera. Este hecho quizá les ayude a definir mucho más su personalidad, como también puede posbilitarles el abrirse a un público más amplio.

Afortunadamente vemos cómo sigue intacta su capacidad para acertar con interesantes melodías y dotarlas de la suficiente intensidad, pero manteniendo un equilibrio sonoro en el que sin embargo a veces echamos de menos mayor estridencia y contundencia.

Empezar otra vez
abre de forma brillante el disco, un tema de con un ritmo trepidante como el que se escucha también en La corporación. Las buenas melodías se suceden en muchos pasajes del disco, No todo está perdido, Madrid rock o incluso en la aparentemente lenta Lear.

El trabajo de guitarras destaca muy por encima del resto de elementos que conforman su música, llena de referencias más o menos reconocibles y que en muchos pasajes les acerca a grupos como Sunny Day Real State o a los Get Up Kids más tranquilotes.

12 febrero 2006

abretedeorellas.com

Activando la disidencia é o terceiro álbum, primeiro en castelán, destes extremeños que amosan especial predilección polo indie-rock dos 90. Atopamos nove cortes intensos, potentes, de letras que procuran a reflexión, por momentos espesas pola ausencia de estribillos. "Buscar las palabras que activen de nuevo / las voces robadas a nuestro silencio" cantan en "No está perdido", un dos temas máis destacables xunto con a significativa "Madrid Rock", "Redactor jefe"("Palabras que se escriben con las precauciones del que nunca puede naufragar"), "La corporación" ou "Lugares comunes". Pouco máis de media hora, incluíndo coma bonus track o corte máis tranquilo do álbum. Se es dos que aprecian as letras comprometidas entre melodías rock, achégate a eles. Edita Aloud Music.


PEPE CUNHA (10/02/06)